Ser yo delante del otro
Mantenerme fuerte y erguida ante quien me abruma o me da miedo
Una práctica para mantenerte en tu centro
cuando algo o alguien te descoloca.
Para recuperar la firmeza, la presencia
y la capacidad de sostenerte digno, lúcido y en tu verdad
ante el que te intimida, te activa
o te incomoda.
Formato: Experiencia guiada en audio
Duración: 55 min aprox
Disponible: Descarga inmediata
67,00 €
Descripción de esta experiencia
Esta experiencia está diseñada para ayudarte a sostenerte
cuando estás frente a alguien que te incomoda,
te intimida o te mueve emocionalmente.
Alguien que te gusta.
Alguien que te critica.
Una figura de autoridad.
Un padre, una madre…
O cualquier persona ante la que sientes que te encoges,
te ocultas
o dejas de ser tú.
La inseguridad no se resuelve pensando.
No se decide con la cabeza.
La seguridad es una experiencia.
Algo que se siente en el cuerpo,
en la respiración,
en la postura,
en la piel.
Y hasta que no la experimentas en tu propia carne…
– hasta que no vives lo que es sentirte seguro –
no sabes lo que es sentirte seguro,
ni cómo invocar esa seguridad.
Porque la confianza no va de saber,
ni de entender…
Va de sentirse.
Va de ser.
De arraigarte en tu eje,
con firmeza.
Sintiendo tu fuerza.
Tu raíz.
Tu presencia.
De sentir tu dignidad
en cada célula de tu cuerpo.
Tu valía
en cada poro de tu piel.
El permiso profundo
para ocupar tu lugar.
Para sostenerte delante del otro,
sólido y seguro,
sin flaquear o empequeñecer.
Con poder personal,
erguido frente al que temes.
Para mirarle a los ojos,
aunque tengas miedo…
y puedas permanecer entero y firme
frente a él.
Una práctica para ensayar ese permanecer en tí:
sin perderte,
sin desinflarte,
sin desvanecer.
Sin abandonar tu lugar.
No para enfrentarte al otro,
sino para sostenerte frente a él.
Aprendiendo a sostener la mirada,
la respiración,
la cordura…
Permaneciendo fiel a ti mismo
incluso frente al rechazo,
la atracción,
la intimidación,
la agresión,
o el miedo.
Una práctica que te conecta
con la incondicionalidad de la dignidad humana,
el amor propio
y la danza entre lo tuyo y lo ajeno.
Porque tú y yo somos iguales:
igual de virtuosos,
iguaI de imperfectos.
Y solo cuando estando juntos
nos sintamos a la misma altura,
nos podremos relacionar.
Si sientes la necesidad de atravesar este reto,
te espero al otro lado de este enlace…
